Una manera sencilla de tener tu primera experiencia
No necesitas aprender una técnica. No necesitas seguir a un maestro. Puedes simplemente empezar.
La meditación puede parecer algo complejo: una habilidad que aprender, una práctica que requiere años de estudio, una postura particular o la capacidad de vaciar la mente.
Existen efectivamente muchas técnicas, tradiciones y recorridos estructurados. Algunos requieren una enseñanza específica; otros pueden abordarse de forma muy sencilla.
Para tener una primera experiencia, sin embargo, no es necesario conocer ya una técnica.
Puedes empezar deteniéndote unos minutos, dirigiendo la atención a lo que estás viviendo y observando tu experiencia.
Yoursaf no te enseña un método de meditación: te ofrece un punto de partida sencillo para empezar a experimentarla.
Meditar concierne tu experiencia interior.
Nadie más puede meditar en tu lugar. No tienes que demostrar que meditas de la manera correcta, contar lo que piensas o sientes, ni alcanzar un estado particular.
Incluso cuando meditas junto a otras personas, la práctica sigue siendo personal.
El momento puede ser compartido, pero no necesariamente lo que ocurre dentro de nosotros.
Puedes tener una primera experiencia ahora mismo, dedicando de 5 a 15 minutos a la práctica.
No se necesita equipamiento especial ni una postura compleja.
Encuentra un lugar donde puedas permanecer sin molestias durante unos minutos: en casa, en la oficina, en un parque o en un banco.
Si es posible, deja a un lado el teléfono y las notificaciones y concédete simplemente este momento.
Siéntate en la posición que prefieras.
Una silla va perfectamente, o puedes usar un cojín, sentarte en el suelo o elegir otra posición que te permita estar cómodo y alerta.
No es necesario adoptar una postura particular.
Cierra los ojos o deja la mirada relajada, posándola suavemente en un punto frente a ti.
No intentes relajarte a toda costa: simplemente deja que este momento sea lo que es.
Dirige la atención a lo que estás viviendo en este momento.
Puedes observar la respiración, los sonidos del entorno, las sensaciones del cuerpo o los pensamientos que cruzan la mente.
No tienes que elegir necesariamente una sola cosa.
Observa lo que hay.
La mente se distraerá. Pueden llegar pensamientos, recuerdos, emociones o preocupaciones.
Es normal.
Cuando notes que tu atención se ha alejado, no lo consideres un fracaso. Puedes simplemente notarlo y volver a observar.
No tienes que luchar contra los pensamientos ni intentar vaciar la mente.
Permanece así unos minutos. Puedes poner un temporizador para no tener que mirar el reloj continuamente.
Cuando el tiempo termine, no tengas prisa por levantarte. Lleva gradualmente la atención a tu cuerpo y al entorno que te rodea, mueve lentamente manos y pies y abre los ojos.
No hay ningún resultado que debas obtener: simplemente has dedicado un poco de tiempo a tu experiencia.
La respiración es una posibilidad, no una obligación.
Si concentrarte en la respiración te resulta incómodo o poco natural, puedes elegir otro punto de referencia para tu atención:
No es necesario encontrar un ancla perfecta.
Elige lo que te ayude a permanecer presente y, cuando la mente se aleje, vuelve con calma la atención a lo que estabas observando.
Empezar es simple, pero eso no significa que cada vez será fácil. Pueden surgir dudas, distracciones o la sensación de no obtener nada de la práctica.
Si puedes encontrar unos minutos para ti, puedes empezar con solo 5 minutos de práctica.
A menudo no se trata de encontrar más tiempo: se trata de elegir dedicar una pequeña parte del tiempo que ya tenemos a la práctica.
Es normal que la mente se distraiga.
Cada vez que notas que te has alejado de tu punto de atención y vuelves a observar, estás entrenando de nuevo tu atención.
Por lo tanto, no consideres la distracción un fracaso: notarla y volver a la práctica forma parte de la propia práctica.
No esperes necesariamente percibir un resultado inmediato.
La meditación puede requerir tiempo y continuidad antes de que puedas reconocer lo que te ofrece. Permítete experimentar sin convertir cada sesión en una verificación de resultados.
La meditación no es una meta que alcanzar, sino una experiencia que vivir.
Con el tiempo han nacido muchísimas formas de meditación, dentro de tradiciones y recorridos muy diversos.
Algunas utilizan técnicas específicas, otras prevén la guía de un maestro o están vinculadas a particulares tradiciones filosóficas y religiosas.
Yoursaf no establece cuál es la manera correcta de meditar.
Su papel es otro: coordinar el momento de la práctica.
Si quieres vivir esta experiencia junto a otras personas, puedes participar en una sesión Yoursaf.
No necesitas experiencia previa, pertenecer a una escuela ni conocer una tradición particular.
Puedes elegir entre dos modalidades.
Sin intención específica. Sin tema.
Te detienes, te sientas y observas tu experiencia con libertad, sin seguir una técnica específica y sin que la sesión te pida concentrarte en un asunto.
Una misma intención compartida.
La sesión propone un tema común como punto de partida de la meditación.
El tema es una simple orientación, no una instrucción sobre lo que debes pensar o sentir.
No tienes que obtener una experiencia particular.
Existen muchísimas escuelas, cursos y recorridos estructurados, gratuitos o de pago, para quien desea profundizar en una tradición particular o aprender una técnica determinada.
Algunos pueden ser recorridos valiosos para quien desea ir más a fondo en la práctica.
Yoursaf tiene un papel diferente.
No quiere sustituir a los maestros, las escuelas o las tradiciones que transmiten prácticas meditativas específicas.
No quiere decirte qué pensar, qué sentir o qué estado alcanzar.
Su tarea es más simple: reducir la distancia entre la curiosidad y la práctica, haciendo más fácil el momento en que decides empezar.
Yoursaf no enseña una técnica de meditación: te ofrece un espacio y una manera sencilla de empezar a experimentarla.
Las indicaciones de esta página están pensadas como un punto de partida.
No son una técnica que aprender de memoria ni representan un método único para meditar.
Existen muchas tradiciones y técnicas meditativas, algunas de las cuales requieren una enseñanza específica.
Si deseas profundizar en una práctica particular, puedes hacerlo a través de las personas, las escuelas y las tradiciones que la enseñan.
Yoursaf no pretende sustituir estos recorridos.
Simplemente te ofrece la posibilidad de empezar a ganar experiencia.
No tienes que ser experto.
No tienes que conocer ya una técnica.
No tienes que pertenecer a una tradición.
Puedes simplemente detenerte unos minutos y empezar a observar tu experiencia.
Y si quieres hacerlo junto a otras personas, puedes compartir con ellas el mismo momento. No necesariamente la misma experiencia.